Convierte tu puesto de trabajo en tu santuario

Convierte tu puesto de trabajo en tu santuario

Recuerdo la primera vez que oí hablar acerca de la importancia de un santuario. Yo estaba en el colegio y un orientador nos ensañaba técnicas de estudio. Este orientador defendía la importancia de tener un lugar ordenado, silencioso, bien iluminado, que asociáramos al estudio y que fuera siempre el mismo para poder ser eficaces y sacar buenas notas.

El santuario es ese lugar que es tuyo, donde tienes todo lo que necesitas para trabajar, donde nadie te molesta si no quieres ser molestado y donde sientes como en ningún otro lugar que puedes trabajar a tope.

Evidentemente, no todos podemos disponer de un despacho con vistas al campo donde poder cerrar la puerta y concentrarnos en nuestras cosas, pero sí podemos seguir una serie de consejos para convertir nuestra mesa de trabajo en nuestro santuario:

  • Mantén tu mesa ordenada. Y no me refiero a un desorden ordenado en el que sabes donde esta cada cosa. El orden transmite tranquilidad y la tranquilidad es fundamental para alcanzar la concentración.
  • Busca la armonía en tu mesa. Procura que este bien iluminada, si es necesario, pon un flexo. Intenta rodearte de cosas que te transmitan paz. Personalmente, busco siempre un fondo de pantalla de un paisaje pintado (los cuadros me relajan) y siempre que puedo tengo a mano una pelota o algo para tener en las manos mientras pienso.
  • Construye tu silencio. Nos siempre tenemos la suerte de disfrutar de un ambiente de trabajo silencioso, y a veces es imprescindible. Pon música, preferiblemente la música adecuada para cambiar tu estado de ánimo. Mucha gente construye su silencio poniéndose en los cascos ruido blanco o sonidos marinos. En algunas épocas a mi me han dado muy buenos resultados ponerte tapones en los oídos.
  • No permitas que te interrumpan. No necesitas una puerta para hacerlo.Hemos tratado bastante en este blog acerca de técnicas de gestión de las interrupciones. Sin duda, la que mejor funciona es la técnica de la tarjeta roja.

Hasta que llegue el día en el que te ascienda y te asignen tu propio despacho o puedas trabajar cómodamente desde tu casa, procura convertir tu mesa de trabajo en tu santuario y comprobarás como trabajarás más a gusto a la vez que mejoras tu productividad personal.

Acerca del autor de esta entrada, Daniel Grifol

Hola. Me llamo Daniel y yo también pensaba que estaba hasta arriba de trabajo. Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor. Lo que aprendí te lo cuento en mi curso gratuito de Productividad Personal.

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