Es más barato prevenir que curar

Es más barato prevenir que curar

Si tenemos un poco de visión de futuro y sabemos planificarnos, es algo que tiene bastante sentido. Tengo un coche con 170.000Km cuando suelen tener una obsolescencia programada media de 200.000 Km. Puedo empezar a buscar un coche nuevo ahora, sin prisas, y aprovechar una buena oferta por un coche que me gusta, o puedo empezar a buscarlos cuando se me estropee el que tengo ahora y sea crítico comprarme un coche cuanto antes para poder seguir con mi vida normal.

Probablemente sea más barato si preveo el problema y busco con calma el coche apropiado.

En mi carrera profesional he estado en varias empresas, cada una con su propio sistema de organización y sistema de gestión de proyectos, pero en casi todas ellas reinaba una máxima: afrontar los problemas cuando se presenten.

El razonamiento no carece de lógica. Ahorramos los costes necesarios para abordar el problema hasta que este problema exista realmente. Evidentemente supone algo de estrés adicional para el equipo y pueden surgir fallos, pero es mucho más barato para la empresa que anticiparse.

Sin embargo, la experiencia me ha enseñado algo muy distinto: anticípate y resuelve los problemas meses antes de que se presenten, para que jamás se lleguen a convertir en problemas.

Con esto conseguimos tres cosas fundamentales:

  • Se podrá invertir el dinero necesario para evitar anticiparse al problema en el momento más apropiado para hacerlo, no cuando el problema sea tan acuciante que tenemos que resolverlo a cualquier precio.
  • El equipo no sufrirá la presión de problemas innecesarios, pudiendo dedicarse a hacer su trabajo en vez de afrontar el problema.
  • El proceso de producción de la empresa será más estable y lineal, lo que evita las caídas de la productividad derivadas de fallos o cambios en el modelo de producción al afrontar este problema.

Para muestra un botón, un ejemplo que he vivido varias veces:

Un departamento de desarrollo compuesto por varios programadores que produce al 100% de su capacidad. La rotación media de un programador en el departamento es de dos años. Se solicita abrir un proceso para incorporar un nuevo miembro del equipo no sólo para reducir la carga de trabajo, sino para que se integre en el departamento y sea capaz de cubrir una posible baja en el momento en que que se produzca. Este proceso de selección puede durar indefinidamente hasta que se encuentre el candidato apropiado por el precio adecuado.

La empresa argumenta que la carga de trabajo es apropiada y que no puede incurrir en costes adicionales contratando un nuevo programador.

La realidad es que en una ventana temporal de menos de un año uno de los programadores abandona el equipo (como estaba previsto por otro lado). La capacidad de producción del departamento se ve superada y es necesario contratar a alguien que supla la baja lo antes posible. Se contrata entonces a cualquier profesional que parezca apto a un coste mayor del habitual, porque es imprescindible que se incorpore al equipo YA.

El resultado es retrasos en los tiempos de entrega, estrés y una incorporación traumática al equipo y sin garantías de que efectivamente vaya a funcionar bien. Lo que, por otra parte, seguramente influya en que el equipo tenga una rotación de programadores de solamente dos años.

Hubiera sido más barato prevenir que curar. Por eso, entre otras razones, soy defensor de tener becarios como discípulos y no como fuerza de producción dentro de mis equipos de trabajo.

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