La teoría de las ventanas rotas

La teoría de las ventanas rotas

La dejadez la desidia son dos enemigos atroces de la mejora de la productividad personal, que a fin de cuentas no deja de ser como hemos hablado muchas veces una cuestión de hábitos y motivación.

El problema es que cuesta mucho esfuerza adquirir buenas costumbres, pero cuesta muy poco esfuerzo desarrollar las malas. ¿Por qué?

En realidad, es mucho más sencillo dejarse arrastrar por los acontecimientos sin tomar cartas en el asunto. Si nos dejamos llevar, nuestros hábitos serán controlados por las circunstancias. Una de las razones para que esto ocurra viene derivada de un principio que podemos denominar La Teoría de las Ventanas Rotas.

Esta teoría fue expuesta en un famosos libro de sociología urbana llamado Arreglando Ventanas Rotas.

En este libro, explican cómo los gamberros tienden a tirar piedras a los edificios que ya tienen algunas ventanas rotas, agravando su estado de deterioro y haciendo que sea susceptible de ser objetivo de actos cada vez más graves de vandalismo.

Así mismo, explica cómo la gente tiende a tirar basura en los sitios en los que alguien ya ha tirado basura.

En general, esta teoría puede ser aplicada de una forma bastante general con unos resultados interesantes:

“El estado de desorden o deterioro de las cosas fomenta un empeoramiento en este estado de deterioro o desorden”

La verdad es que resulta muy interesante verlo así y es directamente aplicable al mantenimiento de nuestros hábitos personales. Seguramente te sientas peor por no haber llegado a tiempo a la oficina si eres puntual todos los días que si lo eres solo uno de cada 10. Seguramente te cueste más no ir al gimnasio un martes si lo tienes interiorizado como costumbre que si solo vas un martes cada mes.

Puede que te preocupe encontrar una mancha en una camisa blanca inmaculada, pero te de igual encontrar una nueva en una camisa que ya tiene decenas de manchas.

Es decir, mantener nuestros sistemas no solo hace que se mantengan eficientes, sino que propicia el que no aparezcan aberraciones que puedan poner en peligro dicho sistema.

Por eso son tan importantes los planes de mejora continua y las revisiones periódicas para poder seguir siendo eficaces. Si te dejas llevar a menudo, lo más probables que es termines dejándote dominar por los acontecimientos y nunca tomes las riendas de tu propia vida.

¿No paras en todo el día y aún así no llegas a todo?

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Acerca del autor de esta entrada, Daniel Grifol

Hola. Me llamo Daniel y yo también pensaba que estaba hasta arriba de trabajo. Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor. Lo que aprendí te lo cuento en mi curso gratuito de Productividad Personal.

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