Ley de Illich: la productividad se vuelve negativa a partir de un umbral

Ley de Illich: la productividad se vuelve negativa a partir de un umbral

Por suerte o por desgracia somos seres humanos, con una capacidad de trabajo limitada y con un poder de concentración que dista mucho de ser infinito.

Existen numerosos estudios tanto de productividad pura y dura como psicológicos que evidencian la realidad que se resume en este principio, conocido como Ley de la Productividad de Illich.

Tras un cierto tiempo, la productividad del tiempo invertido decrece primero y se hace negativa después.

¿Que significa exactamente esto? A priori, podemos extraer tres importantes lecciones que, como comprobareis, son de sobra conocidas en el mundo de la productividad personal.

La primera es que no podemos pasar en estado de máxima concentración demasiado tiempo. Por ejemplo, Francesco Cirillo defiende que máximo que podemos pasar enfocados en una tarea al ciento porciento es aproximadamente 25 minutos. A patir de este umbral, nuestro rendimiento cae hasta que resulta contraproducente seguir trabajando.

Por ello, muchos establecemos miniperiodos de descanso en estos ciclos de trabajo para poder recuperarnos y rendir más en el siguiente ciclo. Yo opino que los ciclos de 25 minutos que dicta la técnica Pomodoro son muy cortos y me decanto por ciclos de 50 minutos que llamo Pomodoro Extended.

La segunda lección es que trabajar muchas horas al día es contraproducente. Si de verdad trabajamos al máximo nivel durante nuestra jornada laboral, es imposible rendir durante muchas horas seguidas. He estudiado detenidamente mi curva de productividad diaria y está comprobado que el rendimiento cae de forma dramática en las últimas horas de la tarde.

Por ello, soy un firme defensor de la teoría del 888 que dice, entre otras cosas, que no deberíamos trabajar más de ocho horas cada día y que es igual de importante tener un descanso de calidad que trabajar duro durante lo periodos de trabajo.

Por último, la Ley de Illich nos enseña que debemos tomarnos vacaciones de vez en cuando. Cuando pasamos muchos días seguidos sin descanso, aunque cumplamos escrupulosamente con nuestro horario, acumulamos fatiga mental. Esta fatiga hace que cada día nos resulte más difícil concentrarnos y nuestras horas de trabajo sean de menor calidad.

Tener unas buenas vacaciones de vez en cuando y cambiar de actividad y de entorno de vez en cuando ayuda a mejorar nuestra productividad personal.

Considero estas tres lecciones muy importantes e intento velar por que se cumplan siempre que dependa de mi. Comprender cuándo y cómo debemos descansar es igual de importante que saber cuándo y cómo trabajar.

¿No paras en todo el día y aún así no llegas a todo?

Curso de productividad personal
Guía gratuita para mejorar tu efectividad
10+1 lecciones directamente aplicables para aprovechar mejor tu tiempo.
QUIERO LA GUÍA ¡AHORA!

Acerca del autor de esta entrada, Daniel Grifol

Hola. Me llamo Daniel y yo también pensaba que estaba hasta arriba de trabajo. Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor. Lo que aprendí te lo cuento en mi curso gratuito de Productividad Personal.

Ya hay 6 comentarios en este artículo. ¡Tu opinión me interesa!

  • Hola Daniel,
    Enhorabuena por el blog, hace poco que lo sigo pero ya se ha convertido en uno de mis habituales.
    Al respecto del post: me interesa mucho saber qué método utilizas para hacer un segumiento de la productividad de tus jornadas. Imagino que dependerá de múltiples variables, pero entiendo que habrá una pauta común. Creo que monitorizar las cosas es uno de los aspectos principales para mejorar el rendimiento.
    Gracias y un saludo!

    • Hola Sergio. Gracias por tu comentario.

      La verdad es que he probado varios sistemas a lo largo de los años, pero el que mejor me funciona es el de establecer metas realistas día a día y asegurarme de que las cumplo. Me explico:

      Cada día planifico las tareas “core” que debo realizar para que el día pueda ser considerado un día “útil”. Normalmente planifico tareas para unas 4 o 5 horas de trabajo, porque sé que mi jornada también incluye un alto porcentaje de imprevistos.

      Hasta que no completo las tareas “core” no dejo de trabajar. Normalmente puedo hacerlo dentro de mi jornada, hora arriba hora abajo.

      En el caso de que me atasque completamente con algo, prefiero dejarlo para el día siguiente (si es posible) y diluir la carga de trabajo de la tarea en varias jornadas, pero no es algo que me guste hacer habitualmente.

      Del mismo modo, en el caso de que sea un día especialmente inspirado y complete las tareas “core” muy deprisa, suelo dedicar el tiempo restante a revisar las planificaciones a largo/medio plazo o a mejorar mis herramientas de trabajo, lo que llama un compañero mío “afilar el hacha”.

      Espero haberte ayudado. Un saludo!

Deja un comentario ¡Tu opinión me interesa!