No enseñes productividad, evangeliza

No enseñes productividad, evangeliza

Yo he intentado que muchos de mis compañeros de trabajo aprendan algunas técnicas de productividad personal, pero muchos no me han hecho ni caso.

Mis jefes han intentado que algunos de mis compañeros aprendan técnicas de productividad personal. por un oído les ha entrado y por el otro les ha salido.

He asistido a seminarios en los que la gente decía “eso de la productividad está muy bien, pero no es para mí” o “lo que quieren es hacernos trabajar más”.

A lo mejor tu me estás leyendo y eres consultor o coach. Se realista, muchas veces vas a una empresa a predicar en el desierto.

La productividad personal no es algo que se aprende sin más, es una forma de ver la vida. No puedes decirle a una persona lo que tiene que hacer para ser productiva, así como no puedes pedirle que crea en dios o obligarle a hacer ejercicio todos los días si no le apetece.

Que una persona sea capaz de adoptar un sistema de productividad y se convierta en una persona más eficaz no depende de los conocimientos (o sólo en una mínima parte), depende de la motivación, de las ganas de conseguir lo que te propones, del afán por ser mejores. Una persona que carezca de motivación simplemente no puede ser instruida en GTD ni en nada que se le parezca.

La productividad personal no es algo que se enseñe, es algo que se predica. Si quieres ayudar a alguien para que sea más productivo tienes que persuadirle de que su vida será mejor si lo hace. Tienes que hacerle ver que será más feliz. Que tendrá más tiempo para él. Que se sentirá mejor consigo mismo.

Tienes que evangelizar entre tus semejantes. Por fortuna, esto resulta cada día más sencillo.

Recuerdo que yo empecé a pensar en escribir en este blog después de una experiencia muy frustrante en una empresa en la que trabaje. Yo estaba en plena vorágine de aprendizaje, mejorando mi productividad muy deprisa y obteniendo resultados muy satisfactorios. En el ambiente de startup estas cosas gustan mucho y como algunos viernes hacíamos jornadas de formación me persuadieron para dar una charla de productividad personal.

Lo que debía ser una interesante charla de crecimiento personal se convirtió en una de las peores experiencias de mi vida laboral. Mis compañeros me miraban como si fuera de otro planeta, negaban con la cabeza, se burlaban de lo que les decía. Comprendí que estaba en un universo completamente ajeno al suyo.

Decidí no pasar más por algo así, motivo por el cual no doy cursos de formación ahora mismo. Pero me abrió los ojos a un hecho: para vivir en un mundo en el que varias personas compartan mi visión de cómo debe ser el trabajo debía aportar mi granito de arena y enseñar al mundo por qué es bueno ser productivo.

Por eso siempre hablo de experiencias personales y de anécdotas reales de mi vida. Porque yo quiero ser mejor para hacer mi vida mejor y no puedo entender cómo existe gente en este mundo que, teniendo las herramientas a su alcance, no quiere desprenderse del estrés y del peso de una mediocridad que sienten que les aplasta.

Yo creé este blog para enseñar a gente como tu y como yo que puedes ser más feliz si dejas de perder la mayor parte de tu tiempo y te conviertes en una persona más productiva.

Si no ves los beneficios de la forma de vida que defiendo pero sientes curiosidad estaré encantado de charlar contigo ;)

¿No paras en todo el día y aún así no llegas a todo?

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  • Estoy de acuerdo, mas del 60% de quienes asisten a seminarios de productividad los envía la empresa, el 30% va por la oportunidad de aprender y el 10% quiere aplicar. Enseñar a quienes realmente quieren tomarlo como una forma de vida son pocos. Te felicito por tu post así como varios que ya he leído. Un abrazo!

    • me alegro mucho de que te haya gustado. A mi me resulta sorprendente, la gente siempre está molesta porque no reciben formación pero cuando la reciben no les parece útil o se aburren. Aprender productividad es formarte en una de las habilidades más valiosas que puedes desarrollar como persona, ya no solo como trabajador.

  • El problema, tal como lo veo yo, es la necesidad. Es decir, no puedes intentar enseñar a alguien “los misterios del GTD” si no está predispuesto a aprender. Otra cosa distinta es que se haya generado la necesidad: La persona se ha encontrado en un punto que sabe que tiene que hacer algo diferente porque sus acciones hasta el momento no están dando el resultado que necesita. Entonces se acerca a ti, bien porque ha visto que haces las cosas de manera distinta, bien porque ve los resultados o solo para quejarse de que no tiene tiempo. Y ahí si puedes hacer algo. Dejar caer una miguitas para que vaya encontrando el camino sin ser pesado. Si le gusta, volverá a por más ¡Buen post!

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