¿Perseguir la excelencia es una razón para ser productivo?

¿Perseguir la excelencia es una razón para ser productivo?

Sigo reflexionando sobre qué hacer con mis nuevos superpoderes de persona altamente productiva. Os recuerdo que estoy sumergido en un dilema acerca de qué sentido tiene ser una persona productiva.

En mi camino al conocimiento, estoy preguntando a un montón de gente a la que admiro como tomaron que hacen ellos con su tiempo y me estoy encontrando respuestas muy interesantes.

Muchos de ellos dedican su tiempo a la búsqueda de la excelencia. bueno, realmente ninguno lo define con estas palabras exactas, pero es lo que hacen en realidad, persiguen ser mejores seres humanos en un sentido u otro.

Alrededor de este tema, hay varios arquetipos que me han resultado interesentes:

El filósofo griego: no sé si los filósofos de la Grecia antigua hacían mucho ejercicio realmente, pero la imagen en la que pienso siempre cuando imagino a Sócrates o Platón es la de su representación en los cuadros del Renacimiento, en las que aparecen muy en forma y muy muy sabios.

En este arquetipo englobo a esas personas que buscan la excelencia física e intelectual. Corren, van al gimnasio 4 veces por semana, comen sano y tienen tiempo de leer, estudiar y ser muy buenos en su trabajo. Es un objetivo admirable pero que consume mucho esfuerzo y que sólo se alcanza si eres constante.

El enciclopedista: es gente a la que le encanta aprender y demostrar que aprenden. Este arquetipo emplea todo el tiempo que ganan al ser personas altamente eficaces en acumular conocimientos. Algunos se sacan carrera tras carrera y doctorado tras doctorado. Otros hacen cursos y cursos de especialización en sus materias o tocan muchos palos diferentes. Lo que está claro es que es gente que adquiere unos vastos conocimientos que a su vez suelen emplear en ser mejores profesionales.

Lo malo es que me da la impresión de que hay mucha gente que se siente frustrada en determinado momento persiguiendo este objetivo, lo que me hace dudar.

El samurai: este arquetipo diría que es al que me acerco más porque es un poco lo que tenía en mente cuando decidí ser una persona productiva, pero cada vez estoy menos seguro de que sea el camino apropiado. El samurai dedica cuerpo y alma a mantener sus sentidos afinados para lo que pueda ocurrir. Se mantiene aceptablemente en forma, medita a diario, mantiene su pensamiento claro y enfocado y dedica tiempo a sus relaciones personales. Suena perfecto sobre el papel, pero el mundo del samurai es un mundo lleno de responsabilidades y obligaciones que no dejan nada de tiempo para dedicar a uno mismo.

Los tres arquetipos me resultan admirables, pero dudo bastante de qué camino recorrer. Ser una persona que busca la excelencia implica que, una vez te has sumergido lo suficiente en esa senda, nunca podrás salir de ella sin sentir un profundo sentimiento de vacío.

¿No paras en todo el día y aún así no llegas a todo?

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  • Estimado Daniel,

    primero de todo felicitarte por tu página. Ha sido la primera a la que he subscrito en mi vida (y sólo estoy en otra más).

    Yo creo que estás siendo victima de tu propio éxito. Una de las máximas de Sócrates era el lema del Templo de Delfos: “Conócete a ti mismo” y de ahí es de donde surge el filósofo.
    En cuanto a los “enciclopedistas” eso está bien si eres del tipo intelectual, pero según C.G. Jung hay otras personalidades, como intuitiva, emocional, Sensitiva, para los que no aplica el canon “academicista” que comentas.

    Por último, el del samurái. Tengo entendido que estos tenían un señor (si no caían en desgracia) y que este se dedicaba a vivir la vida… quizá deberías nombrar a tu señor a ti mismo y así te sirves y además de velar por la seguridad de tu señor (tú mismo), procuras también que lo pase bien y que tenga tiempo para disfrutar de la vida.

    Ocupando tu metáfora de la senda, no creo que hay que abandonar ninguna, sino transcenderla.

    Ánimo con tu búsqueda y no dejes de comentar las perlas con las que te encuentras por el camino, que es un deleite para alguno de nosotros.

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