Planificación a largo plazo

Planificación a largo plazo

La planificación a largo plazo o la planificación estratégica es el conjunto de líneas maestras que van a hacer que un proyecto complejo llegue a buen puerto.

Quizás estés pensando “bueno, como yo no tengo una empresa no me interesa este post”. Probablemente no te hayas dado cuenta de que las personas tienden a tener planificaciones estratégicas. Si has estudiado una carrera universitaria, has organizado una boda o has meditado sobre la educación de tus hijos sabrás a lo que me refiero.

Es probablemente el tipo de planificación más difícil de hacer porque requiere experiencia y cierta capacidad de anteponerse a los problemas, pero también es el tipo de planificación que se necesita para alcanzar metas realmente reseñables.

Las planificaciones a largo plazo pueden ser de muchos tipos y cubrir periodos de tiempo muy amplios, pero lo habitual es hacer planificaciones a 4-5 años o bianuales. En general, se elige como ventana temporal para una planificación estratégica un periodo lo bastante amplio como para que los objetivos que queramos alcanzar no puedan ser abarcados en un año.

Este tipo de planificaciones normalmente contemplan un cambio sustancial en la persona u organización para los que se diseñan. Por lo general, los cambios estratégicos se diseñan para avanzar, para llevar a algo o alguien al “siguiente nivel”.

La principal ventaja de disponer de una planificación a largo plazo radica en que siempre podremos disponer de un faro que nos guíe en los momentos de incertidumbre. El objetivo final está en el horizonte y hemos trazado a grandes rasgos cómo queremos llegar a ese objetivo. Si en algún momento pensamos que el proyecto ha perdido el rumbo, no va tan bien como debiera o no sabemos qué decisión puntual tomar, siempre podemos recurrir al plan estratégico para ver en qué punto estamos.

Otra gran ventaja radica en que podemos planificar los recursos que necesitaremos durante un periodo de tiempo amplio, con lo que podremos trabajar en la adquisición de estos recursos desde el primer minuto y aprovechar las oportunidades que se nos presenta. El recurso más solicitado siempre es el dinero, pero es más fácil encontrar fuentes de financiación y oportunidades de inversión a lo largo de 5 años que en un par de meses.

La tercera ventaja que tienen los planes estratégicos es la solidez que llevan asociados. No es lo mismo preparar a un equipo de personas con un plan en mente a 6 meses que con un plan a dos años, la forma de contratar y la forma de formar a los componentes de los equipos es diferente. No es lo mismo estudiar un curso de 2 meses, para el que basta con hacer un esfuerzo durante unas semanas, que abordar un doctorado que cambiará tu forma de vivir y relacionarte con tu entorno.

Por supuesto que a lo largo de 2 o 5 años pueden ocurrir un sin fín de cosas. Los planes mutan, se desechan y cambian constantemente. Pero está claro que sin una planificación a largo plazo es muy difícil lograr objetivos de cierto calado.

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