Smoothies, el desayuno más productivo

Smoothies, el desayuno más productivo

Siempre había leído que es bueno desayunar algo de proteína, fruta, cereales, lácteos… puff. Que pereza levantarse cada día, ducharse y preparar un desayuno pantagruélico digno de Obelix. Por no hablar de lo que cuesta metérselo entre pecho y espalda. Si a algunos no les entra ni un café antes de las 10 de la mañana imaginaos comiendo 2 piezas de fruta, un bocadillo y un huevo duro.

Pues esto pensaba yo. Hasta que descubrí la magia de los smoothies. Sí, puede parecer que me he subido al carro del postureo porque ahora la mitad de locales de las grandes ciudades venden smoothies en vez de cervezas, pero para mi ha sido el descubrimiento del año.

Un smoothie no es más que un batido de frutas y/o verduras. En realidad le puedes echar prácticamente cualquier cosas que se te ocurra siempre y cuando combine medio bien con el resto de cosas que queremos tomar. Yo últimamente incluyo ocasionalmente cereales o yogurt. Leche no porque no me sienta demasiado bien, me hago mayor XD

La gran ventaja de estos batidos es que es una forma muy muy rápida y muy muy efectiva de tomar alimentos. Conserva todas las propiedades de lo que estamos tomando, incluida la fibra, pero podemos beberlo de un trago.

Digo que ha sido para mí el descubrimiento del año porque gracias a cambiar mi alimentación y mi rutina por las mañanas he conseguido perder casi 10 kilos en los dos últimos meses casi sin notarlo.

Mi nueva rutina diaria incluye madrugar mucho, hacer ejercicio moderado, un desayuno a base de smoothies y pan con embutido todas las mañanas y dedicar tiempo a mi cuidado personal.

Otro día os hablaré específicamente de cómo he llegado a la conclusión de que esta rutina es la mejor para mí, no ha sido cosa de un día. Lo que puedo aseguraros sin ningún género de dudas es que mi alimentación ha mejorado de forma notable.

Antes, como casi todos, me levantaba, tomaba una ducha, desayunaba un café y unas galletas o tostadas en familia (eso sí, tranquilamente) y me iba a trabajar. A media mañana sentía hambre y tomaba algo. A medio día comía. Merendaba. Al llegar por la tarde a casa estaba hambriento, así que cenaba un montón. Y vuelta a empezar. Balance, más o menos 3 o 4 piezas de fruta o verdura al día, unos 3 cafés y media barra de pan.

Ahora cada noche preparo el smoothie del día siguiente. Tiene truco porque en vez de azúcar le hecho Stevia, un edulcorante natural. Me levanto a las 6 de la mañana, paseo o corro durante 1 hora. Desayuno un smoothie sin lácteos, tostadas con jamón y mucha agua. A media mañana tomo un café, como lo mismo que comía antes pero no meriendo ni ceno demasiado porque llego muy saciado por la noche, normalmente incluyo queso o un yogurt. Balance, 5 o 6 piezas de fruta al día, menos pan pero más cereales variados.

En serio, si tienes en casa una buena batidora, una thermomix o algo parecido no dejés de probarlo. Hasta el famoso smoothie detox verde, que tiene pepino y espinaca, sabe sorprendentemente bueno.

No sabes lo que te estas perdiendo.

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Acerca del autor de esta entrada, Daniel Grifol

Hola. Me llamo Daniel y yo también pensaba que estaba hasta arriba de trabajo. Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor. Lo que aprendí te lo cuento en mi curso gratuito de Productividad Personal.

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