Teoría de las necesidades de McClelland

Teoría de las necesidades de McClelland

Para mejorar la motivación de las personas que trabajan con nosotros es necesario conocer cuales son las fuerzas internas que gobiernan al ser humano.

¿Qué necesita una persona para ser feliz? Es la pregunta del millón. Si la supiéramos todos seríamos felices supongo. Sin embargo, sí que sabemos que cuando las personas cumplen sus expectativas tienen motivos objetivos para sentirse más felices.

Por lo tanto, aunque no podemos dilucidar cómo hacer feliz a un compañero si que podemos comprender la naturaleza de sus metas para ayudarle a alcanzarlas en nuestro ámbito de influencia.

En este sentido, ya hemos hablado varias veces de la famosísima Pirámide de Maslow, en la que se establecen una serie de escalones de subsistencia y reconocimiento que, en teoría, cada uno de nosotros va ascendiendo en nuestra vida y que necesitamos completar para sentirnos realizados como seres humanos.

Otro paradigma de la motivación personal es el que expuso McClelland, a mi juicio mucho más incisivo que el de Maslow por no tratar a las personas como seres genéricos.

McClelland enuncia que la satisfacción del individuo depende de tres necesidades dominantes. En la medida en la que cada una de estas necesidades está más o menos arriba en nuestra escala de valores, condiciona nuestra forma de actuar:

 

Necesidad de logro

Significa tener éxito en el sentido tradicional de la palabra. Ser capaces de conseguir metas y sentirnos reconocidos por ello.

Se supone que las personas con gran necesidad de logro son personas a las que les gusta arriesgarse y prefieren trabajar solos o con personas que también persigan el logro.

Podríamos decir que las personas en las que impera esta necesidad tienden a ser individualistas

 

Necesidad de afiliación

La necesidad de sentirnos parte de un grupo. Es la necesidad que sentimos todos de ser aceptados y queridos por nuestros semejantes.

Se supone que las personas que tienen una gran necesidad de afiliación son personas que no buscan la confrontación, conformistas y solidarias.

Por pura lógica la gente que persigue la pertenencia a un grupo serán relativamente sociables y buscarán desarrollar las relaciones personales.

 

Necesidad de poder

La necesidad de tener el control sobre nosotros mismos o sobre lo que nos rodea. Puede ser una necesidad de influir sobre las personas que conocemos o de tener bajo control a nuestro entorno.

Por supuesto, las personas que tienen una gran necesidad de poder buscarán oportunidades donde puedan dirigir a otras personas en todos los ámbitos.

No veamos la palabra “poder” con connotaciones negativas, la necesidad de poder no es necesariamente mala per se. Hay personas que se sienten más felices liderando que siendo liderados.

 

Lo que más me gusta de esta teoría es que explica muy fácilmente las dos caras de la moneda: resulta muy sencillo imaginarse por qué una persona actúa de una determinada manera en función de cada una de estas necesidades, y también resulta sencillo imaginar por qué la escala de valores de cada uno de nosotros es diferente.

Lo que menos me gusta es que deja demasiado lugar a los matices. Todos tenemos necesidad de afiliación, de poder y de logro en mayor o menor medida. Y, sobre todo, nuestras necesidades varían a lo largo del tiempo, incluso en intervalos muy pequeños.

Resulta una teoría útil para establecer líneas maestras sobre a qué deben ir dirigidos los objetivos de cada uno de los miembros de un equipo por ejemplo, o para seleccionar qué áreas de la persona debemos ayudar a potenciar para fomentar su desarrollo personal y. Por ende, su motivación.

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