Si estas pensando que una herramienta para gestionar procesos te va a salvar, te equivocas

Si estas pensando que una herramienta para gestionar procesos te va a salvar, te equivocas

No me cansaré de decirlo, del mismo modo que una herramienta por sí misma no sirve para mejorar la productividad personal, una herramienta por sí misma no nos va a ayudar a gestionar un proyecto.

He comprobado muchísimas veces cómo las empresas intentan suplir la carencia de una gestión de proyectos adecuada adquiriendo una herramienta, cuando el problema no está ahí sino en la filosofía de trabajo.

Nótese que estoy hablando de empresas compuestas por varias personas y que ya tienen una forma de hacer las cosas, aunque esta forma de trabajar no funcione correctamente y sea estresante e ineficiente. Lo que, curiosamente, es la situación en la que se encuentran un gran número de empresas medianas.

Para estas empresas, la solución no pasa solo por implantar una herramienta, pasa por implantar una cultura para la gestión de proyectos. La cultura y no la herramienta es lo que convertirá a la empresa en un ente ordenado y productivo.

Un buen project manager que sabe como debe hacer las cosas y conoce su profesión debería ser capaz de llevar el control de sus proyectos en cualquier soporte, aunque sea un folio en blanco. No estoy diciendo por supuesto que deba hacerlo así, pero el control de los proyectos depende de la comunicación y de la filosofía a la hora de gestionar estos proyectos, no de la herramienta que utilicemos.

Una vez disponemos de los flujos de comunicación, hemos definido un estilo de management, hemos establecido una filosofía de trabajo y hemos concienciado a los equipos de la importancia de adscribirse a este plan, entonces y solo entonces, podremos plantearnos la implantación con éxito de una herramienta.

Si no se hace de este modo, lo que suele ocurrir es que se implanta una herramienta y todo el mundo la adopta más o menos con entusiasmo. Intentan utilizarla, intentan adaptar su trabajo a ella, lentamente la herramienta se va empapando de los viejos vicios que lastran nuestra organización y la gestión de los proyectos mediante la herramienta implantada resulta ser tan ineficaz como lo era sin ella.

La gestión de los proyectos es un asunto de técnica, experiencia, filosofía y firmeza. La implantación de una herramienta para la gestión de proyectos no sirve de nada si en nuestra empresa no somos capaces de gestionar correctamente un proyecto.

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Acerca del autor de esta entrada, Daniel Grifol

Hola. Me llamo Daniel y yo también pensaba que estaba hasta arriba de trabajo. Hace años me dí cuenta de que me pasaba el día haciendo cosas pero no llegaba a ninguna parte. Decidí dejar de quejarme, pararme a pensar un poco y aprender a trabajar mejor. Lo que aprendí te lo cuento en mi curso gratuito de Productividad Personal.

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